Historias de aeropuerto: Asignando los retrasos
Sigo recordando con cariño el momento en el que daba el pin con la mano y me despedía de la tripulación, viendo cómo el avión comenzaba a moverse despacio y se iba rodando hacia la pista. Pero ese dulce momento era solo el inicio del cronómetro para el siguiente vuelo. Y es que el tiempo vuela, y más en un aeropuerto. Cada minuto cuenta, literalmente. Por cada minuto que el avión sale tarde hay que asignar un código de retraso y la cantidad de minutos que le corresponde. Hacerlo a veces es fácil, y a veces es un auténtico encaje de bolillos, en el que el coordinador casi se convierte en un cronometrador de baloncesto, contando cada minuto y "señalando" al causante de ese retraso. Algunos son evidentes, como un slot por mala meteorología o un mantenimiento no previsto, pero otros son más difíciles de ver, como un embarque lento, ya sea por la puerta de embarque o por la tripulación, porque una de las cosas que tiene un coordinador es que no puede estar en dos sitios a la v...