adpv cabecera

lunes, 9 de enero de 2017

Un año de mucho trabajo

Hoy quiero dedicar unos minutos a hacer un pequeño balance de lo que ha sido a nivel profesional el año 2016.

Y es que sin lugar a dudas ha sido el año de mayor trabajo y mayores logros a nivel profesional. La carga de trabajo ha sido tan alta que ha habido varios momentos en los que el agotamiento ha sido importante, pero la satisfacción por el trabajo bien hecho es lo que en definitiva queda.

Un año de enseñar y aprender :)


Más de año y medio sin vacaciones y sin apenas días libres, todos eso días dedicados de un modo u otro a la aviación, ya sea como coordinador de vuelo, como instructor de vuelo, como instructor de teóricas, dando clases particulares, trasladando aviones o sencillamente desarrollando este blog.

El esfuerzo ha merecido la pena, aprender de los errores, siempre para mejorar y llegar a comprender que lo que parecía malo, tal vez no sea tan malo. Que todos esos madrugones, todas esas noches, todos esos vuelos, han servido para hacerme crecer como piloto pero sobre todo como persona.

Sin duda es el año en el que más horas de vuelo he sumado a mis espaldas, y eso se ha notado con creces, me siento mucho más seguro en el aire, e incluso he superado situaciones comprometidas con un resultado más que satisfactorio. El proceso de aprendizaje continúa. Aprender para poder enseñar más y mejor.

2016 ha supuesto un cambio de tendencia en la aviación, tal vez un punto de inflexión para muchos de nosotros que, como pilotos, buscamos dedicarnos profesionalmente a ello. Parece que 2017 será aún mejor, con la esperanza de que pronto quede ese hueco en un asiento de piloto que poder con orgullo ocupar.

No puedo olvidarme sin duda de todos los compañeros que de un modo u otro, han hecho posible que yo fuese a trabajar con una sonrisa, mis compañeros coordinadores y de la empresa, mis compañeros instructores, mis alumnos, mis compañeros pseudopilotos...todos ellos en mayor o menor medida, forman parte de este año repleto de trabajo y proyectos laborales. Gracias a todos.

Trabajar con los controladores Mozambiqueños fue una gran experiencia


He tenido la suerte de poder descansar unos días y todo ello siempre ayuda a reflexionar y a hacer este tipo de balance, que además ha coincidido con el final de año. Tanto trabajo y tan pocas horas de sueño al final hacen que vivas demasiado deprisa sin parar a valorar las cosas importantes que vas haciendo a lo largo del camino, pero parar a respirar es tan importante o más como machacarte a trabajar, y una de las conclusiones a las que he llegado en este año es que debo aprender o mejorar en ese aspecto, conciliar mi vida personal con mi vida profesional/laboral y es que convertir tu pasión en tu profesión a veces te lleva a sobrepasar esa línea entre trabajo y vida personal, que puede llegar a ser peligrosa.

Un respiro en medio de la locura aeroportuaria


Este nuevo año se plantea prometedor, con la ilusión del primer día, pero con la experiencia tan enriquecedora de los años que van en la mochila.

Con respecto al blog, la evolución va a ser constante y palpable dentro de poco, siempre que el tiempo me lo permita para ir implementando todas esas ideas que a veces pueden ser descabelladas pero que van tomando forma con el tiempo.

Os deseo un feliz año a todos, y que juntos podamos crecer y evolucionar en este año, al que espero que hayáis recibido con una sonrisa e ilusión.

Buenos vuelos aviadores y pilotos.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Ultraligeros en Cuatro Vientos

Hace unas semanas, la base aérea de Cuatro Vientos estuvo de celebración. Tuvo un fin de semana cargado de eventos de carácter aeronáutico con conferencias y ponencias, entre otra serie de actividades.

Banner del evento

Sin duda, para muchos, lo más relevante (sin restar importancia al resto del evento y las actividades)  fue la posibilidad de llegar volando en su propio ultraligero al aeropuerto de Cuatro Vientos, en el cual los ultraligeros, tenemos prohibida la entrada, al tratarse de un aeropuerto controlado. Pero ese día había la autorización pertinente y pudieron hacerlo con todas las garantías.

Aquella mañana tuve la oportunidad de volar allí, la c-172 desde la parte civil, mientras veía atónito despegar un autogiro desde la misma pista por la que por ejemplo ha despegado un a-319 o un dc3 en otros momentos de su historia, como piloto e instructor de ultraligeros, me sentí profundamente orgulloso. Y es que, tal vez sea un pequeño paso, pero puede sentar un precedente para que al menos anualmente se pueda repetir un evento así, abriendo las puertas a los infravalorados por muchos, pilotos de ultraligero. 

Porque hay que resaltar, que no hubo incidentes, que los pilotos de ultraligero estuvieron a la altura y con nota, en todas las operaciones de entrada y salida del aeropuerto y ¿por qué? Porque todos se tomaron la molestia de esforzarse en adaptarse y aprender los procedimientos y las características de Cuatro Vientos, un trabajo excelente de planificación y preparación del vuelo, para estar a la altura y dejar el pabellón de los ultraligeros bien alto, como así hicieron.

Y es que para muchos, hoy en día, los ultraligeros son "esos domingueros que vuelan en trastos los fines de semana", y NO, No es así. Los pilotos de ultraligero son pilotos en ocasiones muy sobre cualificados, entre los que se encuentran ingenieros aeronáuticos, pilotos de aerolínea, mecánicos, pero sobre todo, grandes enamorados de la aviación que gracias a las facilidades, pero sobre todo al precio por hora de vuelo, tienen la opción de permitirse el privilegio de poder pilotar y volar.

No puedo en este momento olvidar a un aerotrastornado, que sin duda ha sido clave en todo esto, un aviador y piloto de los pies a la cabeza al que tengo la suerte de conocer en persona, hablo de Fernando Roselló, un enamorado de los ultraligeros pero especialmente de los autogiros, un referente nacional e internacional de ese fascinante invento español de Juan de la Cierva, al que su bisnieta Laura, ha vuelto a dar la voz y la visibilidad que este invento merece, tanto para la aviación como para el elenco de inventores españoles.

Un imprescindible en la estantería de un piloto de autogiro, el libro de Fernando Roselló.


Estoy seguro de que no ha sido fácil el convertir el deseo de aterrizar en ultraligero en una pista tan emblemática como Cuatro Vientos, en una realidad. Por eso, hay que agradecer y valorar el esfuerzo de todos los implicados en ello, con la esperanza de que lo ocurrido pueda repetirse con cierta frecuencia, abriendo puentes y estrechando lazos entre la aviación general y la deportiva, que a veces parecen tan separadas por unos y que en realidad son muy cercanas y deben ir de la mano en favor de todos.

Espero poder estar en la próxima ocasión y para esa vez, aterrizando en Cuatro Vientos con el ultraligero.

Si tienes algún video, alguna foto o quieres contar en el blog tu experiencia volando con tu ultraligero a Cuatro Vientos, puedes enviarlo y lo añado a la entrada.

Un saludo y buenos aterrizajes en LECU, sobre todo para los ULM!

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Historias de aeropuerto: parche sobre parche

Comenzaré advirtiendo que no diré el nombre de la compañía, pero sí diré que no es española.

Cada vez que oigo hablar de esta compañía y de sus aviones, me llevo las manos a la cabeza... El buen hacer y las buenas intenciones de sus tripulaciones en muchas ocasiones no merecen los aviones y los problemas de mantenimiento que tienen.

Hace ya unos meses me tocó coordinar la llegada y salida de esa compañía. Era de noche y todo parecía tranquilo, chequeo el exterior del avión y una vez más observo los numerosos y abultados parches que tiene el avión en lugares casi imposibles...parche sobre parche y así hasta cuatro capas de parches en algunos lugares. Para los no entendidos, cuando hablo de un parche, me refiero a una placa metálica bien remachada al fuselaje del avión que cubre un golpe, rayón o desgarro principalmente.

Aquí se puede apreciar alguno de los parches a los que hago referencia, la zona de las puertas suele ser la más castigada.


Dando la vuelta exterior me interrumpe el capataz, "no funciona la luz de la bodega trasera". Y es que puede parecer algo insignificante, pero lo cierto es que no se pueden descargar las maletas sin ver. De modo que el avión se mantiene sin descargar ni una sola maleta.

Directamente voy a hablar con el comandante, un señor mayor, de pelo blanco que me recibe en inglés de un modo encantador y que al escuchar las noticias de la falta de luz en la bodega cambia a un gesto de duda y también de decepción. Me comenta que no disponen de mantenimiento en ese aeropuerto...mi cara debió de ser un poema al escucharlo. El caso es que si algo le ocurre al avión, deben de contratar sobre la marcha los servicios de alguna empresa de mantenimiento y pagarles allí mismo. 

Yo no terminaba de creerme que no tenían mantenimiento hasta que vi al copiloto con un fajo de billetes en un sobre que iba despacio contando.

Mientras yo había vuelto a la bodega a informar al capataz, aparece el comandante con la linterna del avión..."¿Podéis descargarlo con esto?" Su cara lo decía todo y es que el comandante trataba de buscar una solución al problema, sin tener que recurrir a pagar por el mantenimiento. 

Al ver al comandante con la linterna, no sabíamos si reir o llorar, la situación se tornaba surrealista...

Finalmente y después de diferentes pruebas con los breakers en cabina (breakers son unos interruptores de corriente similares a un fusible) el problema se solucionó con un cambio de breaker, parece que el propio breaker estaba estropeado.

Y todo esto podría quedar en una anécdota sin más, si no fuese porque semanas después ese avión volvió a Madrid y el fmc del comandante no funcionaba... Para los profanos, el avión lleva digamos que dos ordenadores a traves de los cuales cada piloto introduce los datos de performance, de velocidades, la ruta, la radionavegación, etc... Es una parte bastante importante, tal vez no fundamental siempre que el otro funcione, pero si es bastante llamativo que el avión se vaya sin un fmc que funcione. Doble carga de trabajo en este caso para la copiloto que casualmente era española.

Pero lo más impactante ocurrió hace unos días cuando una compañera al realizar la puesta en marcha escuchó un fuerte ruido y un chorro de fuego saliendo del APU, al instante pidió al comandante que detuviera la puesta en marcha, cosa que al parecer no hizo y continuó arrancando el motor como si nada...

Lamentablemente, no todas las compañías son igual de severas con los recursos que destinan a mantenimiento, es cierto que es una excepción con respecto al resto pero es curioso que sea tan palpable que las condiciones de ese avión sean cuanto menos dudosas. Y con ello no digo ni que incumplan la normativa ni que estén fuera de los límites, pero ver un avión así es normal que pueda generar dudas sobre sus condiciones.

Espero que pronto puedan disponer de mejores aviones, más nuevos y mejor cuidados.

Sin ser la misma compañía, se puede observar que a veces los golpes son numerosos, tanto que parece que uniendo los números saldrá un curioso dibujo.


Buenos vuelos pero sobre todo que sean seguros!