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jueves, 20 de abril de 2017

Querido alumno

Querido alumno:

Quiero escribirte esta carta a ti, mi alumno en el pasado, en el presente y para los que vengan en el futuro.

Lo primero que debes de saber es que no soy perfecto, ni siquiera el mejor instructor del mundo, aunque a veces puedas pensar que lo se todo, no es así. Sigo aprendiendo cada día con la intención de mejorar para poder enseñarte mejor y más, con mayor seguridad y calidad. Basándome en mis conocimientos y en mis experiencias para tratar de evitar que tú cometas alguno de mis errores.

A veces, en vuelo, puedo parecer duro, exigente, incluso enfadado, pero no estoy para nada enfadado, trato de hacerte ver qué es peligroso e inseguro y si haces algo que el día de mañana pueda llevarte a un accidente, necesito reconducirte lo antes posible mientras volemos juntos. No quiero que tengas un accidente cuando vueles sin mi al lado porque yo no te inculqué unos principios básicos de seguridad.

Aprovecha y exprime todo el conocimiento que puedas de mi, así lo he hecho yo siempre con mis instructores. No te cortes en preguntarme las dudas, en pedirme que te repita o te vuelva a explicar algo, estoy para eso, y tú, para aprender, aso es que si te equivocas o fallas, no pasa nada, yo tampoco nací sabiendo volar.

Disfruta de volar, somos unos privilegiados, recuerda la gran cantidad de gente que desearía estar en ese momento en tu asiento. Y aunque no todos los vuelos sean igual de gratificantes, el día que te bajes menos alegre, recuerda que siempre has aprendido algo.

En cada vuelo, por intenso o duro que sea, tómate unos segundos para mirar fuera, relajarte y disfrutar de las vistas... Estás volando.

Procuro dar el 100% de mi en cada vuelo para que tú aproveches, aprendas y disfrutes, y aunque no siempre estoy a ese nivel, me esfuerzo en dar lo mejor de mi aunque no haya dormido ese día bien, tenga problemas personales, laborales o me haya comido un atasco para llegar al trabajo, también soy humano como tú, por eso, entre alumno e instructor, debemos animarnos y apoyarnos especialmente en los días complicados.

"Velocidad y altura conservan la dentadura y velocidad con el morro y senda con el motor", un día debería contar el número de veces que digo estos dos refranes de media en cada vuelo, creo que me sorprendería. La idea es que lo aprendas, pero sobre todo que lo apliques...siempre.

No tengo respuestas para todo, pero eso no es problema, encontraremos la respuesta. 

Tal vez, en el futuro, me vea obligado a dejar la instrucción, especialmente si llega algo con una mayor estabilidad laboral y económica, pero quiero disfrutar de esta etapa al máximo, volar todo lo que pueda y enseñar a cuanta más gente mejor. 

Eres mi alumno, y llevas un pedacito de mi como piloto, quiero que ese pedacito que llevas de mi sea de seguridad, de calidad y de pasión por volar. Si eso es así, habré logrado mi objetivo como instructor, formar alumnos seguros, de calidad y con la madurez y determinación de tomar buenas decisiones como pilotos, especialmente en los momentos más comprometidos.

Y es que yo no practico los fallos de motor cuando no los esperas sólo para ver cómo palideces, lo hago porque si llega el punto en el que conmigo eres capaz de resolver esa situación de forma fluida, si te pasa en el futuro, podrás enfrentarte a ello de un modo más seguro y con mayores posibilidades de éxito.

Por último, quiero darte las gracias por ser mi alumn@. Por confiar en mi para enseñarte a volar.

Gracias.


Adrián Ambrosio.


lunes, 20 de marzo de 2017

Cuándo y a quién hay que dar la suelta

Durante mi fase de formación, he recibido numerosas sueltas, desde mi primer vuelo solo, hasta los aeroclubs en los que he volado. Cada suelta ha sido diferente y tiene un especial interés.

Como instructor, ahora soy yo el que tengo la responsabilidad de soltar a alumnos y a pilotos con licencia. No es lo mismo soltar a un alumno para que haga unas tomas solo, que soltar a un piloto para que se lleve el avión a otro lugar. Cada suelta debe enfocarse al objetivo del interesado en la suelta.

Las sueltas a alumnos son el desencadenante lógico y progresivo de la evolución y el aprendizaje de un alumno, debe aprender a enfrentarse a un vuelo solo, superar ese pánico escénico y sacar lo mejor de si mismo para realizar esas tomas y despegues mientras el instructor observa desde tierra con la radio en la mano. No todos los alumnos se enfrentan del mismo modo a la suelta, hay alumnos que la piden antes de tiempo, y los hay que se niegan a volar solos y prácticamente obligan al instructor a empujarles a ese momento. 

Para mi como instructor, es muy gratificante soltar a un alumno, es un momento especial que recordarán siempre, al igual que yo recuerdo mi primera suelta.



Por otro lado, están las sueltas a los pilotos que ya tienen una licencia. Son sin duda, las sueltas más complejas y delicadas, en este caso, el instructor va en el avión y tiene la responsabilidad de comprobar que el piloto está plenamente capacitado para operar con seguridad el avión en operación normal y de emergencia. Dicho así, puede parecer simple, pero no lo es.

En este tipo de sueltas, he tenido la oportunidad de soltar a reconocidos pilotos acrobáticos, a pilotos de línea aérea, y a otros pilotos con mucha más experiencia y conocimiento que yo. Es gratificante hacerlo y siempre trato de aprender alguna pincelada de ellos.

El problema es cuando un piloto no cumple con los mínimos para darle la suelta. 

Pilotar un avión exige de una gran responsabilidad, de una disciplina y unos procedimientos que seguir a rajatabla y de unos conocimientos básicos sobre volar y sobre el avión en concreto que se vuela. Lamentablemente, no todos los pilotos cumplen con estos requisitos, y es complicado para el instructor "dejarles en tierra", pero si lo hacemos, es para garantizar la seguridad, tanto del piloto/pasajeros, como del resto de cosas que rodean a un vuelo. 


Para llegar a una suelta bien preparado, hay que hacer un trabajo previo y una pequeña planificación.
Mi consejo es:

- Repasar la revisión exterior, con las particularidades del avión a volar
- Conocer la autonomía, consumo y velocidad de crucero del avión
- Velocidades de rotación, ascenso (Vx, Vy), aproximación y velocidad de máximo planeo.
- Distancias aproximadas de despegue y aterrizaje en los campos en los que se pretende operar
- Ojear la checklist e ir siguiéndola mentalmente cada punto, recordando puntos importantes y de memoria como emergencias, prueba de motor, etc...



Estos pequeños y simples consejos, nos llevarán al momento de la suelta mejor preparados y con más confianza en nosotros mismos, eso se transmitirá al instructor que os vaya a dar la suelta, y facilitará mucho las cosas.

En vuelo, hay que estar tranquilo, y sobre todo mantener la velocidad y los parámetros básicos. Mantener una velocidad inferior a la que debemos llevar es un factor que nos puede dejar sin suelta.

Gestionar las emergencias que el instructor nos simule también es fundamental, la reacción del alumno es algo muy variable, hay alumnos que se bloquean (no hablan, no actúan, no hacen nada), los hay que hablan mucho y se ponen nerviosos, acelerándose más de lo debido y en ocasiones teniendo visión túnel, es decir, se obsesionan con que llegarán a la pista y al final no llegan sin tener en cuenta otras opciones mejores. Por último, están los alumnos que mantienen la situación bajo control, analizan lo ocurrido y toman decisiones sin prisa, pero sin pausa, que son además capaces de corregir si la situación lo requiere. Son sin duda los alumnos más seguros, capaces de aterrizar el avión ante cualquier imprevisto en un lugar remoto y de forma segura.

Siempre es difícil para el instructor no dar una suelta, pero hacerlo, es también necesario.



Buenos y seguros vuelos! Estás listo para la suelta? 

jueves, 2 de marzo de 2017

Una experiencia Coca - Cola ¿Quieres ver mi trabajo? (VIDEO)

Me encanta volar, y disfruto mucho mostrando a la gente cómo es mi trabajo, cómo es volar y lo divertido y apasionante que puede llegar a ser.

En Casarrubios, hemos tenido la suerte de recibir a las cámaras para llevar de paseo a Curricé y Ana Mena, y así, hoy os puedo mostrar algo más de mi trabajo, de mi día a día. Y es que trabajar en lo que más te gusta...no es trabajar.

Disfruta del vídeo tanto como nosotros en hacerlo, y recuerda que puedes venir a volar conmigo cuando quieras, o apuntarte a alguno de los cursos que impartimos en Casarrubios. Vas a ser bienvenido :)


Lo cierto es que para ellos como para mi, la experiencia fue muy divertida, repetir algunas tomas y disfrutar del vuelo tanto o más de lo que se puede apreciar en el vídeo. Así es mi trabajo...

¿Te ha gustado?, pues ya sabes...tú puedes ser el/la siguiente.


Un saludo y buenos vuelos, en busca de la felicidad.