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lunes, 17 de noviembre de 2014

Mi paso por el mundo del handling, Iberia

Principios del año 2008, mi gran amigo Toni, me cuenta que está trabajando en el aeropuerto...en Iberia, cargando maletas... no me lo podía creer, si el de los aviones en el colegio siempre había sido yo.
(Cómo pasa el tiempo...)
De inmediato me contó como poder entrar a trabajar allí, no parecía complicado, y por aquella época, había bastantes convocatorias.

Me apunté desde su web a una convocatoria y me presenté al proceso de selección. No olvidaré jamás la vergüenza que pasé por ir a la convocatoria con el acta del examen de conducir, no tenía ni siquiera el carnet provisional. Pero allí estaba, rodeado de un montón de gente más fuerte, más grande y más todo que yo...hice el reconocimiento médico en La Muñoza, estaba más entusiasmado de estar cerca de un hangar de Iberia que del miedo por que me pinchasen. Me preguntaron tantas veces que si consumía drogas que llegó un momento en el que me sentí hasta culpable, y eso sin haber probado nunca nada...el que haya probado algo sale de allí llorando, ¡menudo interrogatorio!.

Pocos días después comencé el curso de formación...
Después de sacarme el carnet hace días van y me empiezan a subir a furgonetas, camioncitos, tractores, transfer, cintas y todo vehículo habido y por haber, todo ello después de haber aprobado el PCP (permiso de conducción en plataforma), cuando el instructor me pidió que condujese la furgoneta con casi todos mis compañeros a bordo yo sólo pensaba...nos vamos a matar aquí todos.

Durante ese curso tuve la oportunidad de conocer en profundidad la T4, sus submundos e inframundos internos...esos largos pasillos, vacíos y que no llevan a ninguna parte...una vez estuve perdido allí media hora... Recuerdo que dejé una magdalena en mi taquilla como trofeo por si algún día volvía a buscar los vestuarios...estoy casi seguro de que sigue allí años después...

También pude probar y trabajar con toda la maquinaria disponible, subirme por primera vez a muchos y diferentes aviones, el dc9 de cygnus, el 747-200 de pullmantur, que ese día terminaba su servicio para esa aerolínea... Descubrí los compartimentos de descanso de la tripulación, el lugar en el que se guardan las cajas negras, y mil curiosidades más, era con diferencia el más feliz de todos mis compañeros en aquel curso.

Terminados los dos mil millones de cursos de todo tipo, estaba listo para entrar a trabajar y firmar el primer contrato con Iberia, te tiembla un poco el pulso cuando ves el logo de Iberia en la cabecera de contrato, me podía la emoción y la ilusión y cada vez que veo esos contratos, me entra el gusanillo por dentro.

Elegí trabajar en el grupo de Air Nostrum y Puente Aéreo, recomendado por mi amigo Toni, él estaba allí. No pude elegir mejor. Aquello era una familia. Eramos pocos y nos conocíamos casi todos. Me llamó mucho la atención que había gente de muchas clases distintas, recuerdo a muchos con cariño, hombres y mujeres...había más mujeres de las que me pensaba, y para ser honesto, trabajaban más y mejor que muchos de nosotros.

Tarde unas semanas en trabajar y coincidir en horarios con Toni, pero luego se convirtió en algo muy habitual, en el trabajo todos me envidiaban por que siempre tenía libres los fines de semana, lo cierto es que no me lo creía ni yo. El caso es que con Toni el trabajo comenzó a ser mucho más divertido, trabajar con uno de tus mejores amigos desde la infancia hace que el trabajo sea un rato más de ocio y compartes risas con tu gente. 

Cuando un trabajo se convierte en todo un entretenimiento, trabajar es lo que menos importa, yo tenía acceso a pilotos, a aviones, a azafatas, mecánicos...

Cuando me levantaba a las 4:30 am para entrar a las 5:30 am, no pensaba en el madrugón, si no que pensaba en que ese día vería amanecer desde el aeropuerto con esa mágica tranquilidad y paz que hay en Barajas a esas horas. Con esto, os podéis hacer una idea de lo poco que me costaba ir a trabajar.

Me preocupaba un poco no estar físicamente preparado para el trabajo, y me apunté a un gimnasio, solía trabajar de 8 a 10 y el resto del día lo pasaba en el gimnasio, salía de allí sobre la 1, en poco tiempo me puse como un toro. Los días que tenía remejora de horario (que eran muchos) pues intentaba ir aunque sólo fuese un rato. Por las tardes iba al instituto a terminar el bachillerato.

Con el tiempo, Toni y yo nos establecimos como pareja de trabajo y juntos creamos un método infalible para currar algo menos, el caso era pedir al supervisor de la mesa que nos mandase al ATR que venía desde San Sebastian, venía sobre las 08:30 creo recordar, había que echarle cuento hasta las 08:30 para no trabajar, pero lo cierto es que luego desayunábamos todos. La gracia estaba en que Toni y yo al llegar el avión, nos organizábamos bien para descargar las maletas y uno de los dos pedía amablemente a la azafata que nos diera la bandeja de desayuno sobrante, que solía ser de napolitanas, croissants, bocadillos de jamón, bollitos, etc... El ATR de Sanse, era el bueno sin duda...

Una vez descargadas las maletas, camino de los hipódromos y las cintas de tránsito y llegadas, íbamos tranquilamente desayunando. Después de nuestro desayuno, el restante iba para la mesa de nuestra base y todos desayunaban, negocio redondo. Gracias a esto, mi espalda sobrevivía con algo menos de trabajo que alguno de mis compañeros...

No siempre nos tocaba en el mismo lugar, en alguna remejora nos tocaba cambiar de base y pasábamos a alguno de los "SIA", y allí éramos un poco los raros...y ahí si que nos tocaba currar de lo lindo...al ser los "nuevos" nos comíamos los marrones del resto...en la práctica se traducía a cargar y descargar los aviones que no quería hacer nadie, aviones sin paletizar y cargados con unas 200 maletas normalmente.

El ambiente de trabajo era muy muy bueno, coincidimos un grupo de gente muy bueno, bromeábamos a toda hora, nos ayudábamos entre nosotros, había espíritu de grupo y de equipo. Jugábamos constantemente, recuerdo esperar para incorporarme a una rotonda en el tractor mientras un compañero se puso con otro tractor y me empujó hasta ponerme en medio de la rotonda, hacer caballitos con los tractores, derrapes, y mil locuras más, alguna de ellas, no se puede ni comentar pasados los años.
(los divertidos tractores y sus contenedores)

No es fácil trabajar a unos 50 grados en la pista, ni en esos días de lluvia y de frío, tampoco fue fácil el día que me tocó cargar a las 6 de la mañana cientos de kilos en cajas llenas de caracoles en el puente aéreo...casi me da algo... Pero recuerdo mi paso por Iberia con gran cariño e incluso he intentado volver en varias ocasiones, al mismo puesto y al de coordinador, de momento...ojalá mi puesto en Iberia sea a los mandos de alguno de sus aviones...el tiempo lo dirá...
(el día que visité la torre con mis compis del PPL, pude tomar esta curiosa imagen del grande y el pequeño juntos)

(este fue el día de la llegada del primer vuelo del 787, en la mejor de las compañías)

Un abrazo muy fuerte para Toni y para todos mis compañeros del curso de formación y de trabajo en Iberia, a muchos os sigo la pista.

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Buenos vuelos a todos los Iberianos!