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viernes, 14 de noviembre de 2014

El día que aprendí a salir de una barrena

17 de Octubre de 2009,

Por aquel entonces, yo era un joven e inexperto piloto, con más ganas de volar que de comer. Días antes, me había examinado del PPL y exigí en mi escuela la suelta y las horas de vuelo solo. Tras un par de intentos que frustré por parte de la escuela de programarme para volar con instructor, conseguí la suelta y ese día me disponía a volar por primera vez y completamente solo el vuelo completo.

Tenía muchas ganas, tal vez demasiadas...fue en una cessna 152.

Tengo compañeros que jamás han volado solos en el avión, sencillamente les da miedo o demasiado respeto, pero a mi lo de volar solo, me apetecía bastante.

Asi es que allí estaba, alineado en la pista 28 de Cuatro Vientos y listo para despegar.

Una vez abandonas el punto W, sientes esa sensación de...bueno...y ahora qué... Opté por la opción que me habían recomendado y por la que más me apetecía, irme a Casarrubios a hacer unas tomas y despegues. Después de unas 5 tomas en diferentes configuraciones, lo cierto es que el cuerpo me pedía algo más...

Decidí entonces, irme al Sur de Casarrubios a practicar alguna maniobra "a mi bola", notifiqué por la frecuencia aire/aire dónde estaba y lo que iba a hacer y comencé por hacer unos virajes, virajes cerrados, después un vuelo lento, unas pérdidas sin motor...y una vez estás en faena...me fui a las pérdidas con motor.

Me encontraba a unos 3.000ft de altitud, pero realmente estaba a menos de 1.000ft del suelo, para los profanos, no había más de 300 metros entre el avión y el suelo mientras practicaba estas maniobras. En realidad, en esta zona no se puede subir a más altitud y es algo normal.

El caso es que yo subía y bajaba aproximadamente entre 3.000 y 2500 ft entre las pérdidas y demás. En una de las pérdidas con motor, lo cierto es que fui brusco a la hora de levantar el morro, y lo levanté demasiado...

Tanto lo levanté que la pérdida fue muy brusca, tirándome el par motor hacia uno de los lados...

Y en una milésima de segundo, me encontraba en una barrena muy muy cerquita del suelo, mi primer vuelo solo, no alcanzaba ni las 40 horas de vuelo totales y me había metido en una barrena a menos de mil pies del suelo...menudo pastel...

En esos pocos segundos en los que caes, te da tiempo a todo y a nada, piensas en qué ha ocurrido y en qué debes hacer para salir vivo de esa...

Sin casi pensar, nivelo planos, retraso gases y a la vez piso fuerte el pedal del timón de dirección del lado contrario, todo esto mientras caes de forma incontrolada como una piedra hacia el suelo.

Con algo de morro abajo, el avión gana velocidad y dos vueltas y media después he salido muy despacio de la barrena, con una distancia al suelo de no más de 100 pies.

Con el susto todavía en el cuerpo, controlas el avión, lo vuelves gobernable de nuevo y valoras la situación y lo ocurrido.

Acabo de hacer una barrena y casi me mato. Pero he sobrevivido para contarlo.

Es un buen momento para poner rumbo de nuevo a Cuatro Vientos y hacer en tierra yo mismo un análisis de lo ocurrido. Y así lo hago, sin ninguna novedad en el aterrizaje, estaciono el avión y concluyo el vuelo.

Ya en casa, después de las felicitaciones de compañeros e instructores (por aquella época no se le solía dar la suelta a nadie, y menos dejarle irse con el avión solo) uno, se para y se pone a pensar en lo ocurrido.

Y saqué varias conclusiones que quiero compartir con vosotros.

La primera es que jamás te puedes confiar, ni de ti, ni del avión, en los aviones, si juegas a buscar los límites te puedes matar en el camino.

En segundo lugar, descubrí que no había recibido ningún tipo de instrucción práctica para resolver una situación así, y ojo, que me considero del grupo de los muy privilegiados por la instrucción práctica que recibí, habiendo realizado casi todas las maniobras posibles con estos tipos de aviones, podría decir casi que todas salvo la barrena.

El tercero, fue consecución del segundo, si no aprendí a hacerlo en la instrucción en vuelo, ¿dónde lo aprendí? Y ahí es donde te acuerdas de tu simulador, de las miles de locuras que has podido realizar en él y de que entre todas esas locuras, estaba el procedimiento de barrena, el cual, cuando lo buscas en tu libro de principios de vuelo, recuerdas que lo marcaste con subrayador amarillo a fuego como si aquello fuese lo más importante del mundo. Descubres de golpe la importancia de trastear en casa con el simulador y practicar mil locuras...

Al final, lo que aprendes en definitiva es a respetar a los aviones y comienzas a ser consciente de lo que puedes y lo que no puedes hacer con él.

Buenos vuelos, para los expertos, pero sobre todo para los inexpertos!

El vídeo del primer vuelo solo , como podréis ver, estaba eufórico jajaja
Pinchando Aquí (tened algo de paciencia, tarda unos segundos en cargar)


Esta es la primera foto que me hice junto a una avioneta en el PPL