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lunes, 25 de agosto de 2014

La satisfacción de enseñar

Durante el viaje a Portugal, del que en breve subiré una entrada hablando largo y tendido sobre el viaje, tuve la oportunidad de impartir instrucción no sólo en el formato "clase práctica" si no en un ambiente relajado que te da el viajar y convivir con otros pilotos casi las 24 horas del día.

Lo cierto es que hacía tiempo que no tenía la posibilidad de dar algo de instrucción o tan siquiera de enseñarle a alguien, y este viaje me ha devuelto un poco de esa chispa y de esa magia que tiene el compartir con otros pilotos algo más nuevos los conocimientos que has ido adquiriendo en estos ya, cada vez más complicados de contar, años que llevo en la aviación. (Suena a que soy viejo o llevo mil años, pero nada más lejos de la realidad, me queda mucho por aprender pero tengo los conocimientos y la experiencia suficiente para comenzar a enseñar bien a otras personas).

Sin lugar a dudas, lo primero en lo que me fijo es en la baja calidad de la instrucción que se imparte en las escuelas, con la excusa de poco dinero, máximos resultados, se vende un curso de piloto ( ya sea ULM; PPL, etc...) en el que probablemente aprender sea un objetivo que ni siquiera ocupe el top five de motivaciones tanto de escuela como de alumno. Todos queremos sacarnos las licencias cuanto antes, y...ya aprenderemos después... Un ejemplo claro y más cercano para todos lo tenemos en las autoescuelas... ¿Acaso alguien aprendió a conducir y especialmente a circular por las carreteras y calles en la autoescuela?

Al final, tenemos a personas que pagan por una formación mediocre o pobre a cambio de una licencia en un periodo corto o razonable de tiempo.

Luego...salimos a la calle, nos montamos en coche, en avión y no sabemos apenas de qué va el asunto.

Por eso...es por lo que a mi me produce satisfacción enseñar, y más ahora, en este momento y en estas condiciones. No estoy atado a un temario, ni a una escuela, ni a un sueldo. Puedo enseñar lo que quiera y lo que más le pueda convenir al alumno que tenga. Esa libertad, hace que el aprendizaje deje de ser encorsetado, ya tienes tu licencia en el bolsillo y yo, voy a tratar de enseñarte a volar de verdad, a conocerte a ti mismo como piloto y a conocer y manejar tu avión para exprimir tu rendimiento y el de la máquina. Esa es la esencia perdida del instructor, enseñar.

Y en esta ocasión, lo hice practicando numerosas tomas y despegues, con muy diferentes configuraciones de aterrizaje, incluyendo fallos de motor simulados en esas prácticas de modo que fuesen ajustando y precisando las distancias y altitudes, aumentando la precisión.

Es cierto que el tiempo del que disponíamos y el lugar en el que nos encontrábamos no fue el idóneo, pero quitando ese matiz, en cuestión de una hora vimos casi todas las opciones y recursos para aterrizar un avión. Evidentemente fue sólo una muestra de las posibilidades, especialmente del avión, el trabajo viene después, poniendo en práctica y perfeccionando en mil aterrizajes lo aprendido el otro día.

Un apunte, para quien le pueda interesar...los flaps son un elemento casi místico o desconocido en muchas escuelas de ULM, su uso es casi nulo, lo cual limita enormemente a pilotos instruidos de ese modo. En el tiempo que llevo de instructor de ULM, me ha sorprendido que muchos pilotos no conocen y por tanto no usan de un modo adecuado los flaps.

Por último, me quedo con esa sensación de gratitud del alumno cuando realmente le has enseñado algo, yo mismo recuerdo esa sensación y recuerdo un post no muy lejano en el que di las gracias a personas que han formado parte importante en mi formación como piloto.

No quiero terminar sin dar las gracias a Antonio, Fernando y Carlos por la oportunidad de viajar con ellos a Portugal, de aguantarme en el avión y fuera de él, pero sobre todo por comprender que "los procedimientos OACI" son mucho más que un montón de aburrida normativa.

Un saludo y buenos vuelos.