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lunes, 9 de julio de 2018

El 4º Aniversario del blog merece algo especial

Hace cuatro años di el paso de iniciar este blog, teniendo como referentes a Javier Rosario o Marc Torres, entre otros, decidí lanzarme al ruedo sabiendo que no sería fácil, que abrir públicamente tus emociones, sentimientos y pensamientos puede ser algo que juegue en mi contra, como así ha sido en varias ocasiones.

Con la intención de compartir con todos mis aventuras, mi progresión, mis inquietudes y mi punto de vista, he escrito durante estos 4 años con mayor o menor regularidad, tratando de resultar comprensible para gente aeronáutica, como para los no aeronáuticos. He cedido en ocasiones la palabra o el protagonismo a personas, fundamentalmente amigos que creo que también tienen mucho que decir o aportar al blog, y me gustaría hacerlo mucho más, aunque a día de hoy, dar la cara y hacerlo junto a un nombre es algo que infunde respeto e incluso miedo a muchos y lo comprendo.

En cuatro años han cambiado muchas cosas, el blog ha evolucionado y crecido hasta convertirse en un blog de aviación de habla hispana de referencia en España y en Lationamérica. Jamás pensé que pudiese llegar a tantas personas. Y es que en estos cuatro años, sois muchos y muchas los que me habéis parado por Cuatro Vientos, por Casarrubios, por Barajas o por Málaga para decirme que leéis mi blog y animarme a seguir haciéndolo. Muchos de vosotros habéis convertido un mal día en un bonito día solo por decirme "Te conozco y leo tu blog, a ver si escribes más".

Me gustaría escribir mucho más, pero he de reconocer que cada vez soy más cauto con las cosas que escribo, ser claro y sincero...tiene un precio, y el precio es convertirse en una diana fácil para cualquier ataque, por eso, a día de hoy, ya he tenido conflictos con pilotos, mecánicos, directivos, personal de handling, controladores y un largo etc... de eso que hoy en día se conoce como "Haters".

Muchos de los que me conocéis en persona me habéis insistido para que cuente muchas de las cosas de las que "no se pueden contar" y muchas veces me he sentido tentado a ello, porque contar ciertas verdades, podría permitir a muchos ver la realidad de muchas cosas que ocurren en los entresijos de la aviación, pero desafortunadamente no todo se puede contar o al menos todo tiene su momento en el tiempo en el cual debe o no debe de ser contado.

Relacionado precisamente con esto, muchos me habéis preguntado por diferentes vías sobre mi opinión acerca de ciertas escuelas y en muchos casos he decidido no contestar. No soy comercial de ninguna escuela y trato de no dar mi opinión públicamente sobre ello, al menos de momento. Las escuelas que me han tratado bien y las que no me han tratado bien ya saben quiénes son.

Muchas horas de vuelo después, muchas aventuras y muchas experiencias después sigo aquí al pie del cañón, intentando acercaros mi profesión, mi pasión y mi evolución como piloto.

Si, la respuesta es SI. Se puede llegar a ser piloto, no necesitas ser rico, ni tener enchufe, necesitas luchar por un sueño hasta hacerlo realidad, crear tu propio camino para llegar a la meta que tú te hayas marcado. Trabajar, esforzarte y sacrificarte cada día para que llegue el día en el que cumplas tu sueño y compruebes que puedes cumplir con los objetivos que te propongas.

Ser piloto es un sueño hecho realidad para mi, y ser instructor es el mejor modo de poder compartir con mis alumnos ese sueño cumplido.

Pronto empiezan nuevos retos, que estoy seguro que serán también apasionantes.

No puedo dejar de dar las GRACIAS a todos los que me apoyáis en el camino, a las personas que creéis y confiais en mi, desde mi familia y amigos, hasta las personas a las que no conozco que me leéis y dais un like o comentáis. Sois el motivo de que siga escribiendo.

También quiero acordarme de esos amigos pilotos que ya vuelan más alto, seguid cuidando de mi, Victor, Miguel, Jordi, Vicente y Victor os sigo teniendo presentes y estoy seguro de que algún cable me habéis tenido que echar para que haya sobrevivido a dos paradas de motor y otros dos accidentes, sin contar los muchos sustos por uno u otro motivo.

Y es que nadie dijo que el camino tuviese que ser fácil, pero cuatro años después sigo con la misma ilusión del primer día,