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sábado, 26 de noviembre de 2016

Ultraligeros en Cuatro Vientos

Hace unas semanas, la base aérea de Cuatro Vientos estuvo de celebración. Tuvo un fin de semana cargado de eventos de carácter aeronáutico con conferencias y ponencias, entre otra serie de actividades.

Banner del evento

Sin duda, para muchos, lo más relevante (sin restar importancia al resto del evento y las actividades)  fue la posibilidad de llegar volando en su propio ultraligero al aeropuerto de Cuatro Vientos, en el cual los ultraligeros, tenemos prohibida la entrada, al tratarse de un aeropuerto controlado. Pero ese día había la autorización pertinente y pudieron hacerlo con todas las garantías.

Aquella mañana tuve la oportunidad de volar allí, la c-172 desde la parte civil, mientras veía atónito despegar un autogiro desde la misma pista por la que por ejemplo ha despegado un a-319 o un dc3 en otros momentos de su historia, como piloto e instructor de ultraligeros, me sentí profundamente orgulloso. Y es que, tal vez sea un pequeño paso, pero puede sentar un precedente para que al menos anualmente se pueda repetir un evento así, abriendo las puertas a los infravalorados por muchos, pilotos de ultraligero. 

Porque hay que resaltar, que no hubo incidentes, que los pilotos de ultraligero estuvieron a la altura y con nota, en todas las operaciones de entrada y salida del aeropuerto y ¿por qué? Porque todos se tomaron la molestia de esforzarse en adaptarse y aprender los procedimientos y las características de Cuatro Vientos, un trabajo excelente de planificación y preparación del vuelo, para estar a la altura y dejar el pabellón de los ultraligeros bien alto, como así hicieron.

Y es que para muchos, hoy en día, los ultraligeros son "esos domingueros que vuelan en trastos los fines de semana", y NO, No es así. Los pilotos de ultraligero son pilotos en ocasiones muy sobre cualificados, entre los que se encuentran ingenieros aeronáuticos, pilotos de aerolínea, mecánicos, pero sobre todo, grandes enamorados de la aviación que gracias a las facilidades, pero sobre todo al precio por hora de vuelo, tienen la opción de permitirse el privilegio de poder pilotar y volar.

No puedo en este momento olvidar a un aerotrastornado, que sin duda ha sido clave en todo esto, un aviador y piloto de los pies a la cabeza al que tengo la suerte de conocer en persona, hablo de Fernando Roselló, un enamorado de los ultraligeros pero especialmente de los autogiros, un referente nacional e internacional de ese fascinante invento español de Juan de la Cierva, al que su bisnieta Laura, ha vuelto a dar la voz y la visibilidad que este invento merece, tanto para la aviación como para el elenco de inventores españoles.

Un imprescindible en la estantería de un piloto de autogiro, el libro de Fernando Roselló.


Estoy seguro de que no ha sido fácil el convertir el deseo de aterrizar en ultraligero en una pista tan emblemática como Cuatro Vientos, en una realidad. Por eso, hay que agradecer y valorar el esfuerzo de todos los implicados en ello, con la esperanza de que lo ocurrido pueda repetirse con cierta frecuencia, abriendo puentes y estrechando lazos entre la aviación general y la deportiva, que a veces parecen tan separadas por unos y que en realidad son muy cercanas y deben ir de la mano en favor de todos.

Espero poder estar en la próxima ocasión y para esa vez, aterrizando en Cuatro Vientos con el ultraligero.

Si tienes algún video, alguna foto o quieres contar en el blog tu experiencia volando con tu ultraligero a Cuatro Vientos, puedes enviarlo y lo añado a la entrada.

Un saludo y buenos aterrizajes en LECU, sobre todo para los ULM!