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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Historias de aeropuerto: Los pasajeros que se cuelan

Si amigos, todos queremos ser los primeros en embarcar, los primeros en salir y los primeros en todo, pero no siempre se puede, y colarse, puede ser una jugada que nos puede salir muy cara.

Ésto es lo que sucedió hace unos días en un vuelo a las Islas Canarias. La pasajera no parecía dispuesta a respetar aquello de hacer una cola y poco a poco avanzaba entre la larga fila. La compañera de pasaje se percató de lo ocurrido y la invitó a ponerse al final de la fila, cosa a la que ella no accedió, como tampoco permitió que se le etiquetase la maleta para bajarla a la bodega.

Cuando yo llegué a la puerta de embarque ya me contaron todo esto y me avisaron de la posibilidad de que no embarcase esta mujer, yo sólo puedo apoyar y respetar la decisión de mi compañera. Le dije que volvería a subir en unos minutos y veíamos la situación.

Tras dar el cierre inicial a la sobrecargo y comenzar el embarque volví a subir a la puerta de embarque. Y me encontré a la pasajera discutiendo con la compañera de embarque. Traté de apartarla un metro de la zona de embarque para no entorpecer al resto de pasajeros y ella se dispuso a vocearme todo lo ocurrido, que llevaba una hora y media esperando, que no iba a poner la maleta en bodega y que no quería esperar al final de la cola de ninguna manera...

Sinceramente, pintaba mal el asunto. Tras hablar conmigo le comenté que era la compañera de pasaje quien determinaría si embarcaba o no y que su actitud no estaba facilitando las cosas, total, que de mala gana accedió a esperar al final del embarque. Volví a bajar para informar al comandante y a la sobrecargo de la situación y anticiparle de que este asunto probablemente supusiera un retraso indeterminado puesto que la psajera ya estaba retrasando sustancialmente el embarque en la puerta con el resto de pasajeros. 

Cuál fue mi sorpresa cuando al subir de nuevo, habiendo ya pasado el resto de pasajeros, llego arriba y me encuentro a dicha pasajera con su maleta en el suelo y buscando desesperada algo... Al llegar me informa mi compañera de que no encuentra la tarjeta de embarque... 

El avión debía haberse ido hacía 10 minutos, y la señora después de montar un espectáculo en la puerta de embarque, resulta que no encuentra su tarjeta de embarque... Le puso en bandeja a mi compañera la posibilidad de no embarcarla. Yo dejé que ella decidiese...

...y decidió embarcarla. Ironías de la vida, la persona a la que has estado torturando todo el embarque, habiéndole llamado de todo y a voces, resulta que ahora te hace el favor de permitirte el embarque y te expide en el último segundo una tarjeta de embarque manual, sin precio alguno, para que puedas embarcar...

La señora cambió de rostro, pero aún así continuaba quejándose de la situación, "estamos en paz" decía.

No puso problema para etiquetar entonces la maleta. Y se la aceptó en el vuelo.

Me quedé en la puerta de embarque, realizando la hoja de carga mientras la pasajera bajaba.

Pero lo irónico no termina ahí, resulta que mientras bajaba por la pasarela, la pasajera se cortó la etiqueta amarilla para no bajar la maleta a la bodega... Afortunadamente, la sobrecargo se percató de lo ocurrido y le etiquetó de nuevo la maleta.
Tenemos "rollo" para rato...


Hay pasajeros que no aprenden y que parece que quieren quedarse...

Al final descubres el potencial del trabajo humano de muchas de las personas que trabajan en el aeropuerto, y si, no son todas así ni mucho menos, pero tanto se habla de las cosas que hacemos mal y tan poco de las que hacemos bien...que es de justicia mostrar este otro lado.

Buenos vuelos y sin colarse!