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jueves, 17 de septiembre de 2015

Dar la suelta

Hace unos días tuve la satisfacción y la ilusión de dar la suelta a mi amigo Jose Manuel en su propio avión.

Como piloto he vivido mis propias sueltas, todas con ilusión, tratando de demostrar, pero sobre todo de demostrarme a mi mismo que estaba preparado.

Pero sin duda, es como instructor cuando vives las sueltas de otra manera. Dar una suelta es una gran responsabilidad para un instructor, debes estar muy seguro de hacerlo porque dar una suelta demasiado pronto puede propiciar que ocurra un accidente, sin embargo, con Jose Manuel, todo fue muy fácil. La alta preparación previa y el haber volado previamente dos horas su avión, hizo que todo fuese mucho más fácil.

El día era muy bueno y todo funcionó a la perfección, más de diez tomas y despegues en distintas configuraciones, pequeñas maniobras para ganar precisión en el circuito y en la toma, también fallo de motor, resbales...estaba preparado. En una de las tomas, decidí bajarme, desearle suerte y...dejarle volar, había llegado su momento.

"Disfruta del vuelo y no rompas nada" 

Así me bajé del avión y le ví con una sonrisa. Le dije por gestos desde fuera que hiciera dos tomas y despegues.

Supongo que como él en el avión, yo en tierra estaba nervioso e impaciente por verle despegar. Junto a su chica, observamos el despegue y las tomas. Sabía que lo iba a hacer bien y así fue.

Él no lo sabía, pero durante el segundo circuito corrí hacia el bar a buscar un pequeño recipiente con agua, había que mojarle al bajar. Y así lo hice, al final nos mojamos los tres. Pero no importaba. La cara de felicidad de Jose Manuel al bajar era contagiosa. 

Quería dar una vuelta a su chica, y así lo hizo, lo cierto es que me vi a mi mismo en un futuro en un pequeño vuelo así. Me gustó ver las ganas de volar de su chica. El vuelo que hicieron juntos no fue muy largo, era ya medio día y las térmicas habían hecho acto de presencia, no era necesario forzar las cosas. Lo bueno es que se bajó con ganas de volver a volar.

Tener una pareja que comprenda, que te apoye y que te acompañe en esta locura que es el mundo de la aviación es maravilloso.

Hay veces que trabajar es un placer, y sin duda, este fue uno de esos días.


Buenas sueltas y mejores vuelos!