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viernes, 17 de octubre de 2014

Y por fin... Volé el bimotor

Llegué puntual a las 09:00 locales a Cuatro Vientos, aún no había llegado el instructor. Hacemos el plan de vuelo, miramos meteo, notams y vamos al avión...

Parece mentira, después de tantos meses esperando, de varios intentos fallidos en los últimos días, allí estaba yo, frente a la Piper Séneca II, no se si es por la larguísima espera, por la experiencia que he ido acumulando, por el medio catarro o por qué, pero el caso es que no estaba demasiado motivado.

Ha llegado un punto en el que tengo más prisa por terminar todo de una vez que de disfrutar del vuelo. Y así, nos montamos en el avión, todo listo para la puesta en marcha...vamos a arrancar...y al pulsar el starter... todo se apaga...

Reiniciamos el master, y muerto, otra vez y parece que vuelve a encenderse...qué raro...volvemos a pulsar el starter...apagón de nuevo.

En ese punto, ya no sabes si reír o llorar. Parece que el gafe se ha apoderado de ti y te impide que vueles en ese avión. Llamada al mecánico..."en cinco minutos estoy allí", curiosa la forma de contar el tiempo la que tienen algunos, a la media hora aproximadamente aparecen.  Plan de vuelo retrasado, los dos sentados dentro del avión y los minutos pasan lentos...

Al llegar todo apunta a un fallo de la batería que luego descubrimos que no era tal...avión medio desmontado, carenas de los motores fuera, un gato merodeando por el avión...era todo surrealista.


A las dos horas descubren que el fallo es producido por un mal contacto en un punto situado en el morro del avión. Se soluciona en un momento, y se procede a cerrar todo lo que se ha abierto, tres horas después de llegar, pongo por fin el motor en marcha.


En ese momento ya no confías ni en tu sombra, y piensas que antes de tener que despegar, cualquier otra cosa va a fallar. Ruedas al punto de espera con más incertidumbre que nunca y con desconfianza hago la prueba de los motores, parece que todo funciona.

Casi sin creerlo aún, entras en la pista 28 de Cuatro Vientos, pisas frenos, subes revoluciones y después sueltas. Los dos motores de 200 caballos dan potencia con alegría, lo primero que notas es que el peso del avión hace que los bandazos hacia los lados sean más fuertes y te requiere estar más vivo con los pedales para no salirte del eje de pista.

80 nudos, rotación...hay que tirar con alegría, los mandos pesan bastante, rápidamente vas de forma instintiva a compensar el avión para no realizar tanta fuerza.

Sin pista remanente, tren arriba y seguimos en ascenso, en muy pocos segundos estamos a 3000 pies, va todo a tal velocidad que te cuesta detener el ascenso, ajustas el motor y te esfuerzas por mantenerlo a 3000 clavados, una vez lo compensas, el avión parece ir entre raíles, salvo contados tumbos, con el avión bien compensado apenas hay que tocar nada más.

Volamos al punto W de salida de la zona de Cuatro Vientos, notificamos a torre y pasamos con la frecuencia aire/aire, nos vamos a ir a hacer maniobras básicas en la zona conocida como "los plásticos"

Vuelo lento, virajes de 10, 20 y 30 grados con distintos cambios de régimen, pérdidas en distintas configuraciones y poco más, de vuelta a Cuatro Vientos.

El avión vuela bien, más rápido, más pesado, pero poco más, no me ha sorprendido demasiado, es posible también que sea porque he volado muchas horas en el flight simulator en ese mismo modelo y no me sorprenda su velocidad. El brazo izquierdo termina el vuelo a duras penas, soy de los que suelo compensar mucho el avión y con este ha resultado incluso insuficiente...

Esperaba una toma dura, al ser el avión pesado y grande, pero ha flotado a muy poca distancia del suelo, mientras bajaba de velocidad y la toma ha sido mucho mejor de lo que yo mismo esperaba, una toma suave y una suave deceleración por la pista.

El rodaje puede parecer más apabullante por las dimensiones del avión, pero siguiendo bien las líneas del suelo, no hay problema.

Para terminar, llamamos a la torre para despedirnos. Cortas los motores, apagas todo, y cuando todo para...piensas...ya he volado un avión bimotor.

Creo que es sin duda después, cuando empiezas a saborear y a sentir lo que ha ocurrido. Estoy contento por que ha llegado este día por fin, por dar un pasito más en mi formación como piloto, pero mi motivación con respecto a mi instrucción está tan desinflada que volar el bimotor no ha producido en mi el entusiasmo que debería haber tenido en condiciones normales.

Pronto volveré a volarlo, si el gafe por fin me da una tregua. Seguiré contando las experiencias, sensaciones, anécdotas y demás cosillas que vayan surgiendo entorno al vuelo en bimotor.

Que tengáis buenos vuelos, con uno, dos, tres o tropecientos motores, el caso es volar.