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miércoles, 25 de enero de 2017

El silencio de la barrena

Hacía mucho tiempo que no practicaba barrenas. Tal vez demasiado. 

Practicar y aprender nunca está de más. Y para un instructor, es algo muy necesario, aunque también lo es para todos los pilotos.

Volar, es una actividad que entraña un riesgo, un riesgo sin duda alto, y aunque la estadística nos dice que volar es seguro, el propio hecho de separanos del suelo, nos convierte en un caramelo para esa poderosa fuerza que es la gravedad, la cual nos puede llevar a ese implacable y duro suelo.

Tras compartir un video en mi Facebook y leer con detenimiento los comentarios, he querido hablar sobre la barrena.

Para los ajenos a la aviación, la barrena, es una maniobra (realizada de forma intencionada o no) que enrosca el avión y lo hace caer en espiral hacia el suelo.

Para los iniciados, la barrena es la pérdida de sustentación total en uno de los planos que hace que el avión se desplome de ese lado y gire sobre sí mismo mientras pierde altitud de forma brutal.

Y no, no es que nos hayamos vuelto locos por practicar esta maniobra, sencillamente, practicar, conocer y sentir esta maniobra, teniendo claro cuál es el procedimiento adecuado para salir de la barrena, puede llegar a salvarnos la vida.

Porque el verdadero peligro, se da cuando entramos en pérdida o en barrena de forma no intencionada, el susto puede bloquearnos.

Verte con el avión apuntando al suelo mientras todo gira, puede ser una sensación divertida o una auténtica pesadilla. A mi personalmente no me desagrada, puesto que lo veo como una maniobra que me puede salvar la vida. Sin embargo, tengo compañeros que rechazan tan siquiera practicarlas, lo respeto.

En ocasiones, pesa mucho el saber que esa maniobra se ha llevado por delante la vida de muchas personas que no han tenido la habilidad, la altitud o la templanza de conseguir salir de ella.

A mi, personalmente me pesaba un poco el reciente accidente de mis amigos Miguel y Jordi. Desde aquí les mando un abrazo al cielo.

Tal vez por ello, o por la tensión de la maniobra, el silencio en cabina durante la barrena era sepulcral. Mientras caíamos ambos estábamos muy concentrados, atentos a los parámetros de altitud y velocidad.

Una y otra vez caímos unos 1000 pies en cada barrena. Las fuerzas G y la tensión van desgastando el cuerpo hasta agotarlo. 



El vuelo fue muy divertido, instructivo y gratificante para ambos. Da gusto coincidir con un instructor implicado y con ganas de enseñar. 

Hay días, en los que aprendes un poquito más y este fue uno de ellos.

Buenos y seguros vuelos!


lunes, 9 de enero de 2017

Un año de mucho trabajo

Hoy quiero dedicar unos minutos a hacer un pequeño balance de lo que ha sido a nivel profesional el año 2016.

Y es que sin lugar a dudas ha sido el año de mayor trabajo y mayores logros a nivel profesional. La carga de trabajo ha sido tan alta que ha habido varios momentos en los que el agotamiento ha sido importante, pero la satisfacción por el trabajo bien hecho es lo que en definitiva queda.

Un año de enseñar y aprender :)


Más de año y medio sin vacaciones y sin apenas días libres, todos eso días dedicados de un modo u otro a la aviación, ya sea como coordinador de vuelo, como instructor de vuelo, como instructor de teóricas, dando clases particulares, trasladando aviones o sencillamente desarrollando este blog.

El esfuerzo ha merecido la pena, aprender de los errores, siempre para mejorar y llegar a comprender que lo que parecía malo, tal vez no sea tan malo. Que todos esos madrugones, todas esas noches, todos esos vuelos, han servido para hacerme crecer como piloto pero sobre todo como persona.

Sin duda es el año en el que más horas de vuelo he sumado a mis espaldas, y eso se ha notado con creces, me siento mucho más seguro en el aire, e incluso he superado situaciones comprometidas con un resultado más que satisfactorio. El proceso de aprendizaje continúa. Aprender para poder enseñar más y mejor.

2016 ha supuesto un cambio de tendencia en la aviación, tal vez un punto de inflexión para muchos de nosotros que, como pilotos, buscamos dedicarnos profesionalmente a ello. Parece que 2017 será aún mejor, con la esperanza de que pronto quede ese hueco en un asiento de piloto que poder con orgullo ocupar.

No puedo olvidarme sin duda de todos los compañeros que de un modo u otro, han hecho posible que yo fuese a trabajar con una sonrisa, mis compañeros coordinadores y de la empresa, mis compañeros instructores, mis alumnos, mis compañeros pseudopilotos...todos ellos en mayor o menor medida, forman parte de este año repleto de trabajo y proyectos laborales. Gracias a todos.

Trabajar con los controladores Mozambiqueños fue una gran experiencia


He tenido la suerte de poder descansar unos días y todo ello siempre ayuda a reflexionar y a hacer este tipo de balance, que además ha coincidido con el final de año. Tanto trabajo y tan pocas horas de sueño al final hacen que vivas demasiado deprisa sin parar a valorar las cosas importantes que vas haciendo a lo largo del camino, pero parar a respirar es tan importante o más como machacarte a trabajar, y una de las conclusiones a las que he llegado en este año es que debo aprender o mejorar en ese aspecto, conciliar mi vida personal con mi vida profesional/laboral y es que convertir tu pasión en tu profesión a veces te lleva a sobrepasar esa línea entre trabajo y vida personal, que puede llegar a ser peligrosa.

Un respiro en medio de la locura aeroportuaria


Este nuevo año se plantea prometedor, con la ilusión del primer día, pero con la experiencia tan enriquecedora de los años que van en la mochila.

Con respecto al blog, la evolución va a ser constante y palpable dentro de poco, siempre que el tiempo me lo permita para ir implementando todas esas ideas que a veces pueden ser descabelladas pero que van tomando forma con el tiempo.

Os deseo un feliz año a todos, y que juntos podamos crecer y evolucionar en este año, al que espero que hayáis recibido con una sonrisa e ilusión.

Buenos vuelos aviadores y pilotos.