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jueves, 28 de abril de 2016

Escapada a Castellón

Si hay algo que me está faltando últimamente es tiempo libre...

Afortunadamente me sale el trabajo por las orejas, habiendo incluso rechazado alguna oferta de las que antes... no hubiese dudado en aceptar.

El caso es que aprendes a valorar tu tiempo libre de otro modo, exprimiendo cada minuto de ese tiempo y tratando de compartirlo con esas personas que siempre están ahí. Y es ahora, cuando al tener poco tiempo, me esfuerzo en que cada minuto merezca mucho la pena.

Es por ello que decidí hacer una escapada con una de esas personas fundamentales en mi vida, Javi. Llevaba años queriendo volar conmigo y yo queriendo llevarle, pero no había sido posible hasta el otro día que casi le saqué de casa por las orejas y le llevé a volar.

"Javi, llévate un bañador que nos vamos a bañar y a tomar una paella en la playa", creo que en un principio no me tomó enserio con lo del baño...en realidad nunca me tomó enserio con lo del baño...

Estaba algo nervioso, era su primer vuelo en avioneta, de camino en el coche íbamos riéndonos, sabía que lo pasaría en grande.

Al llegar saqué la avioneta y casi tengo que meterle con calzador, en una cosita tan pequeña un tío tan alto...pero se adaptó bien. Alegría y nervios en su cara cuando enfilo la pista para despegar, móvil en mano...despegamos.

Minutos después ya lleva él el avión rumbo a Castellón. No demasiado lejos, tenemos la oportunidad de ver el monstruo marino del Beluga aterrizando en Getafe, sorprende ver lo cerca que pasamos.

El vuelo es tranquilo, no hay demasiadas turbulencias a esa hora todavía y le voy ayudando a tomar referencias visuales y volar hacia ellas, a mantener la altitud, etc... lo cierto es que en un par de minutos le tenía cogido el punto.

Pasamos por Seseña y le mostré el máximo exponente del boom del "ladrillazo" con la ciudad del Pocero. Un pegote de ladrillo, un polideportivo enorme, urbanizaciones por construir y un enorme cementerio de neumáticos usados...y eso en medio de la nada.

Poco después, a lo lejos comenzamos a ver Cuenca..."Mira Javi, ya te tengo mirando a Cuenca ;) " jajaja

En aquel momento ya volaba como pez en el agua, dándole yo unas pequeñas correcciones para no perder el rumbo, pero poco más. Le estaba gustando. Y a mi verle tan contento me alegraba un montón.

Al acercarnos a Castellón, tomé los mandos e hicimos unas pequeñas maniobras para que experimentase las sensaciones y las posibilidades del avión. Le encantó, pero con el calor apretando, se mareó algo...es normal.

La playa de fondo con el puerto, y a la izquierda la pista... tiene algo especial ese campo, sobrevolar el puerto y la playa para la aproximación es una experiencia increíble. Ves los barcos moverse, las grúas del puerto, la gente pasear por la playa y vas descendiendo...las casas, los hoteles, la rotonda...y la pista...Estás en tierra.



Lo primero es ese olor característico de la playa, como si un chip te cambiase en tu cabeza, de golpe te sientes como de vacaciones, estamos en Marzo, pero hace calor y un día de lujo...el cuerpo te pide playa.

Repostamos mientras nos pega el sol y nos vamos quitando capas de ropa. Dejamos el avión y nos vamos a la oficina a ver a nuestro amigo... "¿qué? ¿cómo? ¿dónde? ¿cuándo? ¿por qué?..." quien lo conozca sabrá bien de lo que hablo, y es que el peculiar humor de ese hombre se ha convertido en un clásico de la llegada a Castellón. Por suerte a mi ya no me toma el pelo, pero se entretuvo un rato con Javi jajaja.

Es hora de cambiarse..."Javi, ponte el bañador"... le seguía viendo lagunas al asunto...pero se lo puso y salimos en bañador y chanclas hacia la playa como si fuese Agosto. La gente nos pasaba alrededor con el abrigo puesto y nos miraba raro...

Ya en la arena, con el sol y el calor, lo del baño pintaba de otro color, pero había que pasar la barrera de la temperatura del agua...pones el pie y esperas con miedo que la ola te congele...sorprendentemente estaba fría, pero creo que ambos esperábamos mucha menos temperatura.

Al final entró él antes que yo en el agua. "pues tampoco está tan fría" Un chapuzón y pendientes de la hora que el tiempo apremia. Nos secamos y nos dirigimos a por la paella. Había bastante gente comiendo allí en la terraza, unas ali-oli y una paella valenciana...


"Creo que podría acostumbrarme a esto" me decía Javi. Y sin duda que yo también, poder levantarte en Madrid y darte un baño en la playa, tomar una paella y volverte es algo reservado para unos privilegiados chiflados, y sin ser rico, de vez en cuando, te lo puedes permitir y la experiencia merece la pena.


Una vez tomada la paella, el camino de vuelta se hace algo más duro, sabes que es hora de volver y es entonces cuando comienzas a hacerte a la idea de la magnitud de un día así.

El despegue nos vuelve a permitir sobrevolar la playa y el puerto, como en una despedida, miras esa playa en la que unos minutos antes te bañabas, esperando volver de nuevo en cuanto sea posible.


Javi vuelve a llevar los mandos bajo mi supervisión, pero el día ya ha avanzado y las turbulencias son ya considerables, de modo que casi por obligación, cojo de nuevo los mandos y continuamos el vuelo entre saltos que a mi me hacen gracia mientras que a Javi le dejan algo más pálido de lo habitual jajaja.

El viaje de vuelta se ve distorsionado porque en uno de los trabajos salen los turnos y me veo casi obligado a estar pendiente de los cambios mientras vamos volando...por suerte llevo a mi copiloto Javi Simpson, que a esas alturas ha pasado del pálido al amarillo. Fue movidita la vuelta, pero con todo y con eso, mereció mucho la pena.

Buenos vuelos y si es con buenos amigos...mucho mejor!

viernes, 1 de abril de 2016

El peligro de las aves

Estamos viviendo una proliferación de accidentes fatales relacionados con el impacto de aves de gran tamaño contra avionetas o aeronaves ligeras.

Y es que, ambos volamos en el mismo lugar, y debemos tener cuidado de evitar o de al menos tener medidas que disminuyan los efectos del impacto con un ave de gran tamaño.

Los que voláis, sabéis que a veces es sencillamente imposible verlos, puedes ver la sombra al pasar a toda velocidad, lo ven otras personas dentro de la avioneta o sencillamente pasan al lado y nadie se da cuenta. Por ello, hoy quiero dar unos consejos para todos los pilotos, que son de sencilla implantación en nuestro día a día como pilotos.



En primer lugar, debemos mirar fuera. Y es que puede parecer obvio, pero hoy en día, el que no va con pantallitas en el avión, va mirando la pantallita del móvil o la del gps, y eso por no entrar a hablar de los que tienen piloto automático, que van de espectadores del vuelo en muchas ocasiones. Abrir el abanico de visión hacia los laterales, arriba y abajo nos aumentará las posibilidades de ver un ave de gran tamaño o un grupo de aves en una zona.

En segundo lugar, volando en una zona muy transitada, en un circuito o cerca de algún otro campo, si observamos la presencia de pájaros de mediano o gran tamaño, así como grupos de aves, nuestra obligación es notificarlo para que el mensaje llegue a cuanta más gente mejor. El ave que tú has visto, es el ave que tal vez otro piloto cercano no haya logrado ver, y tu ayuda puede ser fundamental, alertando de su presencia.

En tercer lugar, evitar en la medida de lo posible los lugares conocidos de presencia de aves, puertos pesqueros, zonas de cría en montaña, embalses... Sobrevolar un embalse aumenta un riesgo y que habitualmente no los veas...no significa que no estén.



En cuatro lugar, otra obviedad, pero que por obvia resulta incoherente ver cómo se sigue produciendo. Mantén el campo de vuelo limpio, no produzcas residuos orgánicos por la pista, hangar, etc...esto puede atraer a aves y a otros animales peligrosos para nuestra actividad, como roedores, liebres, conejos...

En quinto lugar, si tienes luces estroboscópicas, úsalas!!! No están ahí para flashear a la gente en tierra, si no para tratar de espantar a las aves, en fases críticas o en ruta si hay presencia de aves, enciéndelas. Recuerda que un principio básico en la aviación es ver y ser visto,y me temo que las aves no llevan ni radio ni luces.

Y hasta aquí los consejos enfocados a la prevención...

Vamos ahora con ¿qué hacer ante un impacto inminente?

Las aves de gran tamaño no suelen tener depredadores, esto supone que estas aves no suelen asustarse al vernos, nos observen e incluso nos puedan llegar a atacar.

Dicho esto, no podemos esperar ayuda alguna por parte de las aves, si no más bien todo lo contrario.

Un impacto a unos 200-300 kmh con un ave de unos 10kg y una envergadura de unos 2,5 m puede tener consecuencias fatales en muchos casos, produciendo la rotura de la estructura, el bloqueo de los mandos o sencillamente que el avión nos de en la cara al romper el cristal del parabrisas. 

Ante un impacto inminente, debemos levantar bruscamente el morro, ofreciendo al ave toda la zona de la panza del avión, esto, en la mayoría de los casos, protegerá en gran parte las zonas más sensibles del avión (parabrisas, mandos de vuelo en cola...) y es que estas aves, por naturaleza, pican cerrando las alas y volando como una piedra hacia abajo, de modo que subiendo el morro ganamos opciones de que el ave trate de esquivarnos hacia abajo, esa decisión de subir el morro puede marcar la diferencia entre impactar o no, y entre un gran destrozo o una anécdota de un susto en vuelo.


Y es que los pilotos podemos prepararnos mil millones de veces para un fallo de motor, para un aterrizaje fuera de pista, pero no podemos practicar impactos contra aves, ni volar con un ala que ha salido arrancada... Por ello, la preparación debe ser en tierra, con una correcta formación, conociendo el entorno, y las medidas a tomar, sobre todo para prevenir el impacto y teniendo claro, y de forma instintiva, la reacción correcta ante un impacto con ave inminente.

Ojalá, no veamos más accidentes de este tipo, que aun siendo inevitables en muchas ocasiones, podamos hacer algo para disminuir los impactos y las consecuencias de ellos.

Buenos y seguros vuelos, para aves y pilotos!