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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Historias de aeropuerto: El pasajero impaciente

Todos tenemos siempre el miedo de que se nos vaya el vuelo, lleguemos tarde a la puerta de embarque y nos quedemos "tirados", es casi algo instintivo...llega el autobús...y corres, llega el tren y también corres...y ves que no hay gente en la puerta de embarque, que tu avión está conectado y...

...y es cuando el pasajero enloqueció.

Esto es lo que me pasó en un vuelo hace muy poco tiempo. 

A mediodía, las tripulaciones de la mañana terminan y entran a trabajar las de por la tarde, en ocasiones, durante unos minutos, el avión permanece sólo y vacío, a veces abierto y otras cerrado, esto ya depende de la compañía y de los procedimientos y costumbres que suelan tener.

En cualquier caso, las puertas de embarque están cerradas.

Es en este espacio de tiempo cuando yo estaba en la puerta del avión, esperando a la nueva tripulación, cuando oigo a lo lejos alguien corriendo por la pasarela hacia el avión. Y a lo lejos me encuentro a un pasajero con la tarjeta de embarque que viene corriendo como loco. Lo primero que pensé es que se había dejado algo en el avión y quería recuperarlo, pero lo cierto es que había pasado más de 25 minutos desde que salió el último pasajero y no había nadie en la pasarela, de modo que ¿cómo había entrado?

-¿Vuelo a Frankfurt? Llego tarde!!! 

Mi cara debió de ser un poema...

El señor, temblando y asfixiado de la carrera me enseñaba la tarjeta de embarque. Sí, ese era su vuelo, pero aún no había comenzado el embarque...

No era español, y apenas lográbamos entendernos, y en inglés tampoco.

-¿Cómo ha entrado aquí señor? 
- He pulsado un botón en la puerta y he entrado

En ese momento supuse que había llamado al botón del tarjetero de acceso de aena y alguien le había abierto por error. Avisé a coordinación y éstos avisaron a seguridad, yo acompañé al pasajero de nuevo a la puerta de embarque. Al poco llegó seguridad e identificamos al pasajero. Después, fuimos a comprobar cómo había accedido este señor y descubrimos algo que nos dejó sin palabras.

El señor había roto el desbloqueo de emergencia de la puerta con el martillo que hay junto a él, desbloqueando la puerta...dejando la puerta inoperativa y el suelo lleno de cristales...visto esto, se decidió llamar a la Guardia Civil, que apareció a los pocos minutos, en ese momento yo estaba hablando con el comandante, explicándole lo ocurrido.

Ni el comandante ni la Guardia Civil daban crédito de lo ocurrido... ¿Pero cómo se le ocurre romper el bloqueo de la puerta?

Los guardias se fueron a hablar con el pasajero, ya estaba más tranquilo sabiendo que su vuelo no se había ido, pero ahora mismo dependía de la Guardia Civil que volase o no. Para sorpresa de todos, después de tomarnos declaración y los datos a los implicados, decidieron que sí podía volar. Y que Aena decidiese si le denunciaba para que pagase los costes de reparación de la puerta de embarque.



Esa decisión, pocos la entendimos, pero lo cierto es que el pasajero al poco rato bajaba de nuevo por la pasarela, caminando de forma calmada y se despidió de mi dándome la mano y pidiéndo disculpas...

Y es que, cada día, en el aeropuerto suceden muchos incidentes como éste, todos los que formamos parte de este circo aeroportuario, debemos contribuir a que se respeten y garanticen las medidas de seguridad, ésta vez fui yo quien vió y paró al pasajero. Lo importante es que, aunque se salte un filtro, siempre haya otros filtros que garanticen la seguridad.

Buenos vuelos, y sed pacientes con la hora de embarque!!!

viernes, 18 de diciembre de 2015

Encontrar un trabajo en aviación

Hoy comparto con vosotros desde mi blog un post que escribí para la red linkedin, pero que viendo su buena acogida, comparto desde mi propio blog también con la idea de llegar a más personas a las que le pueda servir de algo.
El enlace al original es este:


Comencé en 2008 a formarme en el sector aeronáutico. Desde entonces han pasado 7 años y muchos cursos y licencias. 
A día de hoy, no tengo una carrera universitaria, sin embargo estoy seguro de que tengo más conocimientos de mi sector que muchos universitarios sobre el suyo.
La aviación es un sector bastante complejo y bastante "nuevo" si tenemos en cuenta que el primer vuelo se realizó hace poco más de 100 años.
Hasta hace no mucho la aviación era considerada una élite y sólo al alcance de unos pocos privilegiados. Gracias a la rápida expansión del sector, a la creación de las compañías "low cost" y al deseo e ilusión de muchas personas por volar, la aviación ha llegado casi a cualquier persona de "a pie" que desee viajar en avión o que quiera lograr un puesto en este sector.
Pero lo que realmente nos interesa es precisamente cómo lograr ese puesto en aviación.
La aviación es casi un sector paralelo al resto del mundo, un aeropuerto en una ciudad se convierte en una pequeña burbuja con una vida constante las 24 horas del día y los 365 días del año. Un piloto, una azafata o un controlador son sólo una parte de toda la vida que rodea a un aeropuerto.
Personal de limpieza, mantenimiento, seguridad, comerciales, cocineros...estoy seguro de que tengas la formación que tengas, si te lo propones, hay un puesto adecuado para ti.
Encontrar un puesto que encaje con nosotros o que nos guste no debería ser complicado. Lo realmente difícil es acabar consiguiendo ese puesto precisamente.
En mi caso, me gustaría ser piloto de aerolínea, y ya estoy formado para serlo, pero no, no trabajo como tal. Aunque actualmente sí trabajo en el aeropuerto muy cerca de los pilotos. Soy coordinador y despachador de vuelo.
Lo primero que debes saber de la vida aeroportuaria, es que lo más importante es meter la cabeza, entrar en el aeropuerto y ser parte de la vida y del día a día de lo que allí ocurre. De ese modo, te será más fácil poder ir avanzando y acercarte al puesto que deseas. 
En la aviación siempre se habla de los "enchufes" y sí, existen y tienen muchas formas e influencias. Desde el "me he enterado de que están cogiendo gente en..." al "mi padre trabaja en ****** asi es que no te preocupes". El abanico es amplio y variado, pero el resultado es el mismo, tratar de llegar al puesto que queremos.
¿No tienes "enchufe"? Tranquilo, no todo el mundo nace con un pan debajo del brazo, pero si eres list@ podrás poco a poco ir ganando amigos que un día te dirán aquello de "dame tu cv a ver si lo puedo dar en mano a RRHH".
Pero no te equivoques, el enchufe no lo es todo. Estar muy bien formado en el puesto y en "alrededores" será lo que te abra las puertas de ese puesto. Por esa razón me decidí a hacer cursos y a formarme en aspectos relacionados con el puesto de piloto que quiero lograr. De este modo, decidí sacar el curso de tripulante de cabina de pasajeros, el de despachador de vuelo y me hice instructor de ultraligeros, que ha sido el puesto que más satisfacciones personales me ha aportado.
Se cerrarán puertas, se disiparán opciones, llegarás tarde a convocatorias o sencillamente no te cogerán. Lo importante es no desistir jamás. Continuar de forma insistente luchando por ese sueño. Tener claro el objetivo y acercarte un poco más a él día a día. Hay que estar muy activo, nunca sabes cuando puede surgir la oportunidad.
La aviación tiene un hueco para ti, ¿serás capaz de encontrar el tuyo?

Adrián Ambrosio
www.aviadorypiloto.com

lunes, 14 de diciembre de 2015

Descansar y desconectar de la aviación

Paso los días entre aviones, con la aviación a todas horas en la cabeza...y si...a veces me saturo tanto que no quiero ni escuchar un avión a lo lejos.

Llevo tiempo sin tener unas vacaciones decentes, tal vez demasiado y el cuerpo se resiente...trato de aprovechar los ratos que puedo, los pequeños huecos para escaparme. Pensé que en Madrid no sería capaz de desconectar y fue entonces cuando poco a poco me fui enganchando al senderismo.

Se ha convertido en una de mis vías de escape. Haga frío, calor, sea una ruta fácil o difícil...me ayuda a olvidarme un poco del mundanal ruido.



Todos los que trabajamos en aviación solemos tener turnos con horarios en ocasiones absurdos, librando cuando se puede y sin apenas vida más allá del aeropuerto...sin duda es duro, y la familia, amigos,etc...no siempre lo entienden.

Disfrutar de las aficiones y buscar una afición compatible con toda esta locura es fundamental. No puedo apuntarme a un equipo de fútbol porque no podría entrenar, ni podría jugar muchos partidos, a mi me encanta el deporte, pero apenas tengo tiempo de hacer gran cosa, y cuando tienes ese poco tiempo, tu cuerpo te recuerda que debes tomarte unos minutos en el sofá o la cama para recuperar todo ese cansancio acumulado.


Volviendo al senderismo, la montaña está de lunes a domingo. Habrá días que la meteorología acompañe y habrá días en los que no lo haga. Aventurarte o no, ya es decisión propia.

La montaña me permite respirar, coger un mapa y tratar de orientarme en medio de la nada, supone un divertido reto en el que poco a poco cada vez aprendes más y te vas enfrentando a nuevas dificultades. Exigente en lo físico y en lo mental, te obliga a estar preparado. También es fundamental hacer una buena planificación, preparar bien la ruta, los mapas, el agua y la comida que vas a llevar, y que todo ello tenga un peso asumible en función de la ruta y la distancia que vas a realizar.



Te invito a que lo pruebes, allá donde estés, busca una ruta cercana y prueba esta experiencia. Y si vives por Madrid y te apetece sumarte conmigo a la próxima, sólo tienes que avisarme, siempre es mejor ir en grupo, aumenta la seguridad y lo hace más divertido.

A veces ni en el lugar más remoto dejas de ver aviones, esta foto fue tomada desde un lugar de la ruta que hice por Cercedilla.


Buenos vuelos, también los de montaña!!!

Te espero en la próxima ruta :)

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Historias de aeropuerto: Los pasajeros que se cuelan

Si amigos, todos queremos ser los primeros en embarcar, los primeros en salir y los primeros en todo, pero no siempre se puede, y colarse, puede ser una jugada que nos puede salir muy cara.

Ésto es lo que sucedió hace unos días en un vuelo a las Islas Canarias. La pasajera no parecía dispuesta a respetar aquello de hacer una cola y poco a poco avanzaba entre la larga fila. La compañera de pasaje se percató de lo ocurrido y la invitó a ponerse al final de la fila, cosa a la que ella no accedió, como tampoco permitió que se le etiquetase la maleta para bajarla a la bodega.

Cuando yo llegué a la puerta de embarque ya me contaron todo esto y me avisaron de la posibilidad de que no embarcase esta mujer, yo sólo puedo apoyar y respetar la decisión de mi compañera. Le dije que volvería a subir en unos minutos y veíamos la situación.

Tras dar el cierre inicial a la sobrecargo y comenzar el embarque volví a subir a la puerta de embarque. Y me encontré a la pasajera discutiendo con la compañera de embarque. Traté de apartarla un metro de la zona de embarque para no entorpecer al resto de pasajeros y ella se dispuso a vocearme todo lo ocurrido, que llevaba una hora y media esperando, que no iba a poner la maleta en bodega y que no quería esperar al final de la cola de ninguna manera...

Sinceramente, pintaba mal el asunto. Tras hablar conmigo le comenté que era la compañera de pasaje quien determinaría si embarcaba o no y que su actitud no estaba facilitando las cosas, total, que de mala gana accedió a esperar al final del embarque. Volví a bajar para informar al comandante y a la sobrecargo de la situación y anticiparle de que este asunto probablemente supusiera un retraso indeterminado puesto que la psajera ya estaba retrasando sustancialmente el embarque en la puerta con el resto de pasajeros. 

Cuál fue mi sorpresa cuando al subir de nuevo, habiendo ya pasado el resto de pasajeros, llego arriba y me encuentro a dicha pasajera con su maleta en el suelo y buscando desesperada algo... Al llegar me informa mi compañera de que no encuentra la tarjeta de embarque... 

El avión debía haberse ido hacía 10 minutos, y la señora después de montar un espectáculo en la puerta de embarque, resulta que no encuentra su tarjeta de embarque... Le puso en bandeja a mi compañera la posibilidad de no embarcarla. Yo dejé que ella decidiese...

...y decidió embarcarla. Ironías de la vida, la persona a la que has estado torturando todo el embarque, habiéndole llamado de todo y a voces, resulta que ahora te hace el favor de permitirte el embarque y te expide en el último segundo una tarjeta de embarque manual, sin precio alguno, para que puedas embarcar...

La señora cambió de rostro, pero aún así continuaba quejándose de la situación, "estamos en paz" decía.

No puso problema para etiquetar entonces la maleta. Y se la aceptó en el vuelo.

Me quedé en la puerta de embarque, realizando la hoja de carga mientras la pasajera bajaba.

Pero lo irónico no termina ahí, resulta que mientras bajaba por la pasarela, la pasajera se cortó la etiqueta amarilla para no bajar la maleta a la bodega... Afortunadamente, la sobrecargo se percató de lo ocurrido y le etiquetó de nuevo la maleta.
Tenemos "rollo" para rato...


Hay pasajeros que no aprenden y que parece que quieren quedarse...

Al final descubres el potencial del trabajo humano de muchas de las personas que trabajan en el aeropuerto, y si, no son todas así ni mucho menos, pero tanto se habla de las cosas que hacemos mal y tan poco de las que hacemos bien...que es de justicia mostrar este otro lado.

Buenos vuelos y sin colarse!

jueves, 3 de diciembre de 2015

Vuelo instrumental nocturno a La Coruña

Cuando no tienes previsto volar y surge un vuelo con un amigo siempre es una grata noticia. Mi amigo Esteban me ofreció volar con él a La Coruña y dormir allí. Esa es una oferta...que no puedes rechazar jajaja.

Vuelo instrumental nocturno, es decir, volar una avioneta monomotor de hace mil años, de noche, y fiándote de unos instrumentos que también tienen su tiempo y en condiciones previstas de posible engelamiento y nieblas...los ingredientes perfectos para que si algo sale mal...se pueda poner todo muuuuy feo.

Quedamos después de comer en Cuatro Vientos y ambos íbamos con la idea en la cabeza de la meteo. No hay necesidad de ponernos en peligro, de modo que si no lo veíamos claro, no se salía.

Repasamos toda la documentación juntos, plan de vuelo atc, plan de vuelo operacional, alternativos, notams (información referente a la navegación, aeropuertos, etc). Todo estaba Ok. Llamamos directamente a la oficina meteorológica de La Coruña, porque a veces valen más dos ojos y la experiencia que un Taf...esto ya es truco de perro viejo...

Por teléfono tampoco es que resolvieran demasiado "la información la mandan desde Santander" aunque al insistir un poco nos medio dicen que no creen que sea una situación de nubes cerradas como ponía el Taf (informe de previsión meteorológica aeronáutica en un aeropuerto determinado) vaya a darse puesto que hay un máximo de un 40% de probabilidad.

Una vez tuvimos claras las opciones, los alternativos y los puntos de toma de decisiones, nos dirigimos al avión. Repostamos las alas hasta los topes y metimos todos los bultos en la avioneta.

Motor en marcha y listos para salir, aún era de día.


Despegue sin novedad y en curso a nuestra aerovía, iba a ser un vuelo largo, había que relajarse y tomarlo con calma. Decidí poner en el ADF Radio Nacional de España para ir escuchando algo más dinámico que el ATC dando instrucciones a comerciales.

Poco a poco el sol iba cayendo, y yo recordaba los vuelos nocturnos que había hecho yo pilotando, hoy podía disfrutar del paisaje en toda su plenitud. Ves como en el suelo es ya de noche mientras aún tú ves el sol desde ahí arriba, es una sensación muy agradable. El atardecer desde el cielo es impresionante. 


Pero el atardecer para nosotros, en esta ocasión, también era el inicio de un vuelo algo más tenso. Apenas se va viendo en cabina, usamos linternas e incluso el flash del móvil para iluminarnos. Las montañas son sólo zonas negras que desaparecen de nuestra vista y en caso de un fallo de motor...las opciones son escasas puesto que ni siquiera ves donde estás bajando. 

En el punto de decisión pedimos al controlador lo últimos datos meteorológicos de La Coruña. Según esos datos, todo estaba bien. Decidimos continuar.

Esteban con la linterna en la cabeza y yo iluminando con el iphone ibamos configurando el avión para la llegada. Entre risas y buen ambiente, pero con la tensión y profesionalidad que requiere la situación.


Al fondo se comenzaba a ver la ciudad iluminada, luces naranjas por todas partes, lo que antes era oscuridad y vacío ahora pasa a ser miles de luces, vemos las luces de los coches por la autopista, el contorno de la ciudad y al fondo la línea del mar. 


Somos número dos para aterrizar, la llegada de un Air Europa nos obliga a realizar una espera sobre el VOR de La Coruña mientras vemos como el avión comercial nos pasa justo por debajo enfilando la pista de aterrizaje. Con el tráfico a la vista y sin nubes, comenzamos la aproximación ILS a la pista, las casas, los coches, las luces, todo poco a poco va haciéndose más grande, vemos a nuestra derecha el faro, y continuamos la aproximación clavada en el ILS y como si fuesemos con piloto automático, todo va de lujo.

Autorizados a aterrizar después de que el Air Europa hiciese backtrack (aterrizar y volver por la pista hasta llegar a la salida de pista), impresiona ver las luces de aterrizaje del avión comercial y continuar la aproximación encarados a él hasta que lentamente abandona la pista por nuestra derecha.


El aterrizaje nocturno es algo más complicado puesto que no hay una clara sensación de profundidad en la pista y la referencia son sólo las luces que tampoco dan una gran precisión, hay que hacer una recogida suave y tratar que la avioneta vuele paralelo al suelo el mayor tiempo posible hasta que despacio tocan las ruedas del tren principal, dicho así, suena precioso, en la práctica los aterrizajes suelen ser algo más bruscos, salvo el que hice en Granada, que aún lo recuerdo, fue perfecto.

Seguimos a la señalera y aparcamos el avión...reto conseguido. Lo cierto es que Esteban estaba sudando, y no es para menos, aterrizar de noche una avioneta es un desafío al que no todos los pilotos son capaces de enfrentarse y obtener un buen resultado, asi es que enhorabuena Esteban. 


Esa noche dimos una pequeña vuelta con sus tíos y tomamos algo, un placer haberlos conocido, gente encantadora. 

A la mañana siguiente, vuelta a Cuatro Vientos, tuvimos que retrasar la salida porque la niebla estaba a la altura de los tobillos. Pudimos salir porque un avión comercial le dijo a la torre que la visibilidad era buena...si no...allí hubieramos seguido.


El despegue con bancos de niebla aislados y las vistas, todo verde, fue un espectáculo visual. Sin duda mereció la pena el viaje. 


El viaje de vuelta fue sin mayor novedad, algo cansados del día anterior pero con la satisfacción de haber realizado uno de esos vuelos de los que con el tiempo te sientes orgulloso de haberlo volado.

Esteban, ¿para cuándo la próxima aventura?

Buenos y nocturnos vuelos!!!