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martes, 30 de septiembre de 2014

Cuando las cosas fallan

Recientemente, tuve la oportunidad de dar unas horas de instrucción en ULM, un día muy agradable en el que volé por primera vez un Bingo, que así es como se llama el ultraligero.

Volar un avión nuevo, supone un pequeño o gran reto para el piloto. Mandos de vuelo diferentes, con otra sensibilidad, instrumentos completamente nuevos, en posiciones extrañas...el mundo ULM tiene esta versatilidad o desorganización, según como se quiera ver. Lo cierto es que estén donde estén, la información que nos aporta es muy valiosa.

Tan valiosa que en este vuelo con el Bingo, en uno de los vuelos, el sensor de la temperatura del refrigerante se soltó y dejamos de tener información de la temperatura del anticongelante. A simple vista, eso no debería ser un problema si tenemos en cuenta que disponíamos de varias temperaturas más del motor y de los gases de escape, los cuales nos podían dar una idea acertada del estado del motor. Por tanto, proseguimos el vuelo...

El objetivo del vuelo no era otro que el de refrescar y soltar un poco a dos amigos, de modo que el vuelo se basaba en hacer tomas y despegues y algo de maniobras muy cerca del campo.

Mucho tiempo después de haber perdido el sensor de temperatura del refrigerante, nos percatamos de un fuerte olor como a quemado, lo cual nos puso inmediatamente en alerta. Esto sucedió durante unas maniobras con los flaps, las cuales abortamos en ese instante y decidimos volver de inmediato al campo, de forma preventiva.

Al detenernos en la pista comenzó a salir una cantidad importante de humo blanco, y al bajarnos vimos que el refrigerante estaba chorreando. Se había roto una junta y se había salido buena parte del refrigerante, gracias a estar cerca del campo y a la inmediata reacción y decisión de volver, el problema no llegó a mayores.

Es curioso como un simple indicador de temperatura de refrigerante puede volver un vuelo tranquilo en un vuelo potencialmente peligroso.

En estos casos, como instructor, es importante mantener la calma, transmitir seguridad y confianza al alumno y proceder del modo más seguro posible. Hoy no ocurrió nada, mañana puede ser otra la suerte. Siempre hay que estar alerta.

Buenos y seguros vuelos!